Amores son pasiones ocultas que esconden años de alegrías. Los momentos más memorables son aquellos que solo te dan tus verdaderos amigos, personas que viven en recuerdos precisos, plagados de sudor cayendo en un recreo entre pelotas y cuadrados.
Cuando sonaba ese cálido y suave timbre del recreo, la gente disparaba su cuerpo directo al cemento caudillo de grandes jugadores, hermanos que hoy recuerdan con nostalgia los ratos libres de risas que rondaban esos pasillos que eran un segundo hogar. Ser un inmaculado es como ser de otro planeta, es sentir que las cosas no son imposibles, que todo se puede alcanzar fácilmente si ponemos a nuestra madre adorada como nuestro escudo divino. Ser inmaculado es cantar el himno con dignidad y sentirnos especiales, porque eso somos.
El colegio me ha dado cosas que jamás podre olvidar. Existen etapas que son razones de alegría, razones que llenan tu corazón de momentos que quieres recordar porque vivirlos una ves mas ya no puedes. No puedes pretender regresar ese tiempo que ya pasó, para eso están esos recuerdos que son momentos reales en nuestros corazones. Amigos que son hermanos que vivian en una casa conjunta llamada salón. Este era como pocos, existían todo tipo de animales, personas que tenían más apodos que profesiones y otros que terminaban relaciones vía medio de comunicación.
Si hablo de mi historia escolar es un poco loco comenzar por el inicio, pues el final era en lo que se reduce mi estadía en el mejor colegio de lima. Los dos últimos años que pase en mi segundo hogar, fueron cómplices de tragedias urbanas graciosamente irónicas. Entre “chongos” con mis amigos que hoy son mis hermanos, viví momentos especiales que hoy me dejan anécdotas que son parte de la vida misma. Nunca olvidare todas las cosas posibles que se podían lanzar al ventilador o simplemente las más increíbles copiadas en los exámenes.
Asi paso mi vida madre adorada, madre querida. Eso nunca lo haré, pues nunca olvidare todos esos años de amor incondicional a mis hermanos y todos esos momentos de felices que solo pase en una institución de la cual me siento orgulloso de haber sido parte, pues ser un inmaculado es ser alguien grande, son sueños infinitos que sabemos que podemos alcanzar, tan solo siendo hombres para los demás.
Gracias colegio de la inmaculada, gracias virgen porque hoy después de un año, después de veinte sé lo que es quererte tanto.

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