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lunes, 28 de mayo de 2012

Versos de despedida


Si me engañas no te culpo
Si tan solo el soplo de un aire cálido me mostrara la luz
Si fueras tú la brisa que mis labios intentan tocar
Si fueras como el viento, el soplo  y el beso, serias  engaño

El azar es de los débiles, fríos y desplegados de temores
Si te culpo una vez más, no dudes que lo dudaría sin pensar
Dudo y mucho, ya no sé si existo
Sé que estas tu, pero si no estuvieras aun mas temores existirían

Ya me fui, ya no estoy aquí
El tiempo simulado finalizo con una historia
Culmino mostrando la verdad de la culpa
Y liberando mis dudas para que se mostraran una vez mas

Es hora de mirar con otros ojos la vida
Una ruleta es lo que consigues si te animas, no dudes.
Anda y ve el momento indicado para saltar la brecha
Anda y alcanza una vez más la nueva meta.

domingo, 13 de mayo de 2012

Un día normal



Señorita, una cajetilla grande de cigarros por favor, entre risas misteriosas se asoma al mostrador y me los da – son 6 soles joven, ¿le doy una bolsita?- . Yo respondo con tranquilidad y al mismo tiempo un apuro de momento, - no gracias, así está bien. Saliendo del lugar pienso, que es lo que hare, ya no hay muchas fuerzas, pero ganas sobran.

Primer cigarro prendido, nostalgia de una idea perdida en el tiempo, idea que quiere ser realidad pero que le falta mucho. Recuerdos que nacen del presente estado de ansiedad y diversos estados en los que te llegas a encontrar. Mientras ese fuego consume al tabaco engañado por la presencia de una boca con ganas de más, la cabeza sigue dando vueltas. Segundo cigarro en camino, este es la representación de daños efímeros, daños infaltables que se apoderan de tus deseos, daños que quieres evitar pero que no sabes cómo empezar, sigues recordando viejos amores, ya no quieres eso, hoy no. 

Tercer cigarro de la noche y aun no pasa nada, la espera agota las acciones reciprocas, los daños aun siguen intensos, aun los puedo ver. Cuando botando el humo a través de la garganta y pulmones que piden un respiro, pides a Dios un poco más de cariño, ya no lo encuentras más. La melancolía una vez más brota por esa ventana, lluvia que son lágrimas caen por los ojos de su personaje. Ya se acabaron los tres primeros.

El cuarto empieza en compañía, un personaje más al cuento, un personaje que no está en la realidad pero que vive en tus pensamientos, que vive dando vueltas por esa cabeza tan llena de milagros inconscientes, de estupideces, de cosas sin sentido. Cuando ya casi terminaba de consumirse ese acompañante perfecto de noches largas e intensas recuerdas lo seguro que eres, lo que quieres ganar con esa seguridad. Recuerdas que aun te faltan muchos cigarros más.

La certeza de querer fumarte el quinto de la noche, está vinculada con el estrés ocasional, con unas miradas que son tan penetrantes que no sabes cómo esquivarlas. Así, te metes la mano al bolsillo como si robaras un corazón encarcelado de ideas confusas, sacas uno como si entre muchas opciones esa fuera la mejor de todas y solo lo prendes como los cuatro anteriores. Ya, con el acompañante prendido, sigue mi rutina emocional. Las cosas pasan por algo, por eso seleccione ese cigarro entre todos, por eso simplemente estoy donde estoy y siento lo que siento, no buscare argumentar cosas que se ven a flor de piel. No se necesita saber mucho para caer en el amor, eso pasa cuando menos lo esperas, uno no elige una u otra cosa. Uno cae donde tenga que caer. 

Con esas ideas el quinto pasa volando. Luego de espera de un par de horas donde el sello de lo perdido se entromete en las palabras vacías de su lector, en la mente solo confusión y al mismo tiempo cariño al tiempo , ese tiempo que ya no es más un arma de fuego, ni un asesino a sueldo que rompe esperanzas, hoy ese tiempo se ha convertido en el espectador privilegiado de acciones, el observador perfecto de lo que un impaciente escritor puede alcanzar cuando se propone algo, de lo mucho que puede dar sin recibir nada a cambio. Luego de esas horas que parecían eternas, nace el deseo del sexto. Ni mal ni bien, cuando lo encendí por oposición sentí un frio lleno de gritos, sentí los obstáculos de un camino abrupto, de un largo y condenado camino del cual quiero ser parte, pero intento ir paso a paso, no quiero correr porque sé que me voy a caer ni tampoco quedarme parado porque no soy un cobarde.

Poco a poco la amargura del tabaco intenta sorprenderme, quiere secar mis labios y cambiarlo por molestia. Ya el séptimo de la velada se hace insoluble, no se mezcla con el olor de la felicidad, más bien solo intenta proporcionarme miedos y tristezas que ya no necesito en mi vida, intenta hacerme pensar que el amor no existe y que cuando lo sientes, el mismo cigarro, el mismo esclavo del tiempo a solas te dice que es una ilusión momentánea, cuando para ti es más que eso. Este simplemente no me gusto, le agarre asco. Este ultimo cigarro es un misterio de sabores inexplicables, diferentes texturas salían de ese humo que era oscuro, que no sé que me quería decir pero yo solo me quede observándolo.

Aun quedan un poco más de media cajetilla, ya es suficiente por esta vez. Esperando que los otros me traigan sabores dulces y suaves, ya no mas amargura por hoy, las cosas como son, la vida da muchas vueltas y en una de esas puedes estar arriba. Uno nunca sabe que es lo que pueda pasar, por eso espero que esos restantes y adictivos esclavos de mi tiempo sean mucho más dulces que los de ahora, por eso me fumare lo que falta para terminar y ya sabrán esas consecuencias cuando sea el momento indicado.