Powered By Blogger

viernes, 13 de abril de 2012

Antes que todo, tú.

Hace tiempo que escribo de muchas cosas, escribo de mí y del mundo. Olvide decirte que eres mi mundo. Estas desde que abrí los ojos, desde esa cama que me arrulla, cuando tu saludo me alegra la mañana de una manera distinta, cuando mis ojos se ven cansados buscas la excusa perfecta para sacarme una nueva sonrisa. Cuando tienes una facilidad enorme para perdonar, cuando te afectan mis problemas, cuando buscas el momento perfecto para decirme las cosas. Eres una columna de deseos escondidos, eres mi razón y mis ganas de caminar. Hoy ya no necesito más de ti, ahora tú me necesitas a mí y siempre te diré: aquí estoy.

Me paso hablando de relaciones y cosas que van pasando por mi vida, pero nunca olvido que tú eres una de ellas, que eres parte fundamental de lo que soy. Eres la esencia perfecta de mis metas y del hombre que voy siendo cada día. No importa si un día el cielo es gris, si el cielo está lleno de agujeros por los cuales me pierdo con el tiempo entre mis manos, ya no importa más si miento o te engaño, solo sé que tu sabes la verdad. Escondes un amor incondicional, una fuerza que te hace cada día tener esa paciencia de la cual soy testigo y que me da tranquilidad. Como cuando te caes y unas manos cálidas cogen tu cuerpo, lo levantan como sin nada y te dan el valor necesario para continuar ese largo y angustioso camino de la vida. Una vida llena de vueltas que solo intentan sacarte de carrera, solo tú haces que ese camino sea mucho más fácil.

Yo me convertí en tus virtudes, me enseñaste a seguir andando no importa que tan difícil sea, que no importara cuantas rocas se interpongan al andar. Me enseñaste a romper temores, a saltar charcos de mentiras y lagunas de engaños que son parte del cada día. Eres la primera que me vio llorar de dolor y de impotencia. Sacas un aire interior tan fuerte que puede mandar a volar todos los miedos de un solo golpe. Aprendo día a día de la mujer más bella del mundo.

Aunque sé que se va notando para quien escribo esto, no dejare de decir que mis palabras y mis cartas no guardaran ni la mínima parte de lo que puedo decir de ti. Mi voz necesitara una fuerza sobrenatural para no soltar una lagrima si te lo digo mirándote a los ojos, porque como tu, solo existe una en el mundo. Si te pido perdón por las cosas se que solo recibiré un abrazo enorme que me durara un segundo en el tiempo, pero años en mi corazón.

Gracias Mamá, gracias por hacer con tus manos a Giacomo, gracias porque contigo aprendo todo lo que la vida me oculta entre sus problemas, gracias porque por ti soy lo que soy y me gusta. La enamorada eterna, la novia perfecta, la mujer que hace que mis ojos brillen. Esa eres tú.