Naturalmente tenemos diferentes opciones para poder elegir
las cosas que queremos hacer o que en algún momento queremos tener. Existen
muchos mecanismos de selección de las cosas, pero existen otras que muchas
veces nosotros no las tomamos, simplemente llegan.
La familia no es algo que se pueda cambiar, naciste en ella
y vives cada día aprendiendo mas de esas personas que cuando abriste por
primera vez los ojos, llamaste papas.
Vives días complicados y otros sumamente felices, aun así sigues
intentando caminar y comenzar siempre con una sonrisa que te alumbre el camino
que intentas recorrer.
Estar solo es lo más complicado que puede hacer el hombre,
si hace miles de años se convirtió en una sociedad, ahora lo más probable es
que solo todo sea mas difícil. Es ahí cuando formas otra familia lejos de tus
papas, hermanos, primos de todos los grados posibles, para unirte a otro conjunto
llamado “amigos”. Una gran familia que no lleva tu misma sangre ni te vieron
nacer, pero te aseguro te conocen más que nadie y saben mucho mas de ti que
cualquier otra persona.
El hecho nombrarlo como una familia, es porque existe un
lazo de hermandad tan grande que no podrías llamarlo de otra manera, siempre
estando ahí cuando más lo necesitas, viéndote llorar en los momentos más
amargos y viéndote vomitar en los mas desenfrenados. Como muchos dicen, son la
familia que uno puede elegir.
Siempre me he preguntado qué tan larga puede ser una
amistad, si tiene algún fin en especial o simplemente se establece un día para
nunca más terminar. Me llegue a responder que nunca acaba, siempre se mantiene
de algún modo, sea de lejos o de cerca, con una sola llamada o un solo abrazo
sincero se vuelve a recordar la razón por la cual en algún momento compartieron
cosas que valieron la pena.
La amistad en pocas palabras, no es más que la unión de
personas con algo en común, con ganas de joder y siempre siendo esa pieza que
al otro le falte, para que cuando uno falle en lo que tú eres bueno sepas como
ayudarlo.
