Por momentos pienso en lo pequeño que es este mundo en el que vivo, en el que vivimos . Si queremos volver a vivir cosas, tenemos que mirar dentro de un cajón de colores, un cajón que esconde cual guardián sentimientos encontrados, sentimientos botados con un valor especial.
Escondo bajo mi mirada nauseabunda cortes de piel, cortes que guerra experimental que evitan rasguños sensibles que dañan mi corazón, pues cada lanza que penetra mis suspiros, y cada huracán que sacude mi alma son parte de la guerra sentimental que significa ser parte tuya.
Si hablamos de manera cotidiana, diría que ellas son un molde unitario, un molde que sirve para pintar cabellos de colores y mascarillas que evitan que salga el reflejo de la luz verdadera.
Mascaras que esconden bajo su extraño parecer, mujeres de sabor especial, mujeres que nunca son lo que son, pues parecen ser lo que quieren hacer pensar a los demás. Mas que cualquier trabalenguas, son parte de la vida misma porque marcan cual línea fronteriza la diferencia, entre la verdad real y la verdad que esconde sus ojos.
Es mas fácil mostrarle a un ciego el camino de la verdad, que esperar que puedas mirar lo que realmente te dice esta realidad, que castiga con fuerza, pero te paga gramo a gramo cada alegría. Si realmente fueras tan sincera, mostrarías el mundo entero que tienes a tus pies, ese mundo que grita con pasión y deseo cada locura escondía en tu mirada. Ya me doy cuenta que soy tan iluso en el amor, me doy cuenta que esa fantasía emocionante sirve para llenarte de deseos razonables, que dan alegrías y tristezas tan cruzadas que evitan una felicidad conjunta.
Quiero conocer el amor, quiero conocerte a ti, esa mujer que nace cada mañana, esa mujer que me robo el tiempo en los precisos segundos que latía mi corazón. Quiero y no puedo, intento y trato de hacerlo pero el tiempo inmaduro mata mi pensar y culpa mi sentir. ¿Qué debo hacer?, intentar lo imposible, intentar pensarte a ti solo a ti. Querer tenerte no es el camino correcto porque para tenerte necesito de tus besos suaves que llegan por mis venas y de tus miradas tan profundas que me arrullan en un planeta fuera de este mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario